martes, 2 de junio de 2015

ADIOS, MAESTRO.

No hace ni una semana que hemos perdido a Manuel Ramón Alarcón Caracuel, una muy triste noticia, sin ninguna duda, ya que es una gran pérdida para todos aquellos que defendemos a la parte más débil en el complicado mundo de las relaciones laborales, es decir, a los trabajadores. No voy a decir que fuese amigo mío -no tuve esa suerte-, pero siempre disfrute de sus conferencias, de sus intervenciones en charlas y congresos -siempre brillantes y muchas veces cargadas de ironía-, y de la doctrina que impartió, dejando en negro sobre blanco no solo una prolífica obra magistral, sino además sus brillantes sentencias como magistrado del Tribunal Supremo.